Debo confesar que soy errante
pero también que un día llegó
a mi vida un hombre
que con su existencia
me hizo sentir cosas que
no recuerdo haber sentido antes
Ese hombre movió todo en mí
Mi cabeza errante no lo entendía
mi corazón sabía que el era el único
capaz de hacerme sentir que podía
morir y revivir en sus brazos
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