El viento soplaba desde hace tiempo
sobre el nivel del mar
El mar dejaba que el viento la llamara
con su meliodioso canto
Un día el viento sopló tan fuerte
que rompió sus miedos
y tuvo que ceder a su llamado
porque era inevitable
Un hombre de acero había cortado
toda barrera para que la mar aceptara
que necestiba del viento para fluír
y retomar cosas que ya no recordaba
que fueran importantes
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