lunes, agosto 23, 2010

Siete cuarenta y cinco

A unas horas de tu partida
me pregunto si todo fue un sueño
porque siempre me ha de tocar a mí
decir adiós con la sonrisa muerta en los labios
con la palabra perdida en la garganta
con unas ganas de no dejarte ir
sabiendo que aunque trate de detenerte
tienes un camino por andar
Vete pero regresa pronto
que la espera es una hoguera
que me consume lentamente
Vete pero no olvides todo
lo que vivimos juntos
y cada beso de mariposa
y cada beso de cíclope
todo es parte de una historia
que un día escribiremos juntos

1 comentario:

fabián morales dijo...

Las despedidas suelen ser duras, pero más dura aun es la incertidumbre ante el no retorno.